Observar y criar mariquitas

 

Empiezan a alargarse los días y ya el sol calienta lo suficiente para que la miríada de insectos que han permanecido aletargados o en fase de larva recupere su actividad anual y se deje ver por campos y jardines.
 
Entre la legión de aparecidos nos encontramos a la conocida y popular mariquita de 7 puntos (Coccinella septempunctata). Este insecto de la familia de los coleópteros (Coccinellidae), de los que hay aproximadamente unas 4.500 especies en el mundo, vive entre la vegetación, pues tanto los adultos como las larvas se alimentan de pequeños insectos, con una marcada predilección por los pulgones. Precisamente esa afición por los pulgones convierte a las mariquitas en insectos muy beneficiosos para la agricultura, pues recordad que los pulgones pueden llegar a ser una plaga muy seria para frutales y plantas de huerta; además su aparición motiva muchas veces (lógicamente, no en la agricultura ecológica) la utilización de pesticidas y fitosanitarios de reconocida toxicidad.
 
Precisamente en agricultura ecológica se está extendiendo el uso masivo de mariquitas procedentes de criaderos. Éstos proporcionan miles de ellas a los agricultores interesados, que posteriormente solo tienen que liberarlas en sus campos. Este tipo de lucha biológica da muy buenos resultados, a pesar de que muchas de ellas vuelen a campos cercanos o, en verano, a zonas de más altura huyendo del calor y del secano.
 
Una mariquita puede volar a más de 50 kilómetros de distancia y alcanzar alturas de vuelo de unos 2.000 metros.
 
EL CICLO DE LAS MARIQUITAS
 
Una vez fuera de sus refugios invernales preferidos, tales como grietas profundas en las rocas, bajo la corteza de los árboles o entre los montones de hojarasca, las mariquitas vuelan hacia la vegetación y empiezan a buscar tiernos pulgones, que con la nueva y dulce savia disponible se reproducen a velocidad de vértigo. Allí, si tienen suerte y se encuentran con una buena colonia que no esté protegida por hormigas pastoras, pueden comer hasta reventar. Luego, una vez saciado el apetito, empiezan a buscar pareja, para lo cual son muy importantes los mensajes químicos que excretan las hembras que quieren decir algo así como “aquí estoy”. Una vez realizado el encuentro macho-hembra, las hembras ponen cientos de huevos arracimados y de color amarillo en la base de las plantas, de los que nacen pequeñas larvas muy voraces; estas últimas, en cuestión de semanas y tras diferentes mudas, pupan (metamorfosis completa) y se convierten a su vez en nuevas mariquitas.
 
A CRIAR MARIQUITAS…
 
Las actividades que os propongo y que nos harán aprender mucho sobre estos bellos insectos son principalmente dos: criar larvas de mariquita y construir refugios sencillos de cara al próximo otoño- invierno.
 
La cría de larvas. Un sencillo criadero puede ser un gran tarro de confitura o caja alta transparente de cualquier artículo navideño que podamos reciclar, allí perforaremos unos diminutos orificios que sirvan de ventilación, o mejor aún, cubriremos la embocadura con una gasa o tul fino; esta caja o bote lo pondremos cerca de una fuente de luz y a una temperatura templada (unos 24º) en su interior colocaremos una ramita de cualquier planta que encontremos con pulgones (iremos cambiándola cuando se agote); esta ramita estará sumergida por su base en un pequeño bote con agua limpia de boca estrecha para evitar que se ahoguen allí las larvas si caen por accidente.
 
Encontrar larvas de mariquita no es difícil si sabemos donde buscarlas. Suelen estar en los mismos lugares donde viven los pulgones y si, en el peor de los casos, no encontramos ninguna, siempre podemos poner dentro de nuestro cultivo algunos adultos que con un poco de suerte pondrán huevos.
 
La observación de nuestro cultivo nos deparará buenos momentos y mucho aprendizaje, pues seremos testigos de la evolución, muda y eclosión de nuestras propias mariquitas, además de hacernos una idea de la enormidad de alimento que son capaces de devorar unas pocas de larvas y el beneficio que provocan cuando esto sucede en la naturaleza.
 
Después de la observación deberemos soltar todos los adultos que nazcan de nuestro cultivo. Un buen sitio para ello será, ya que nos hemos molestado en reproducirlas, nuestro propio jardín o huerto. Como podréis observar las nuevas mariquitas son de un color más anaranjado que las adultas.
 
Refugios invernales. Caja de mariquitas
 
Como podéis ver en el dibujo, construiremos una sencilla caja compuesta de láminas de madera separadas entre sí por medio centímetro. Esta instalación la pondremos en un lugar protegido de la lluvia, entre grandes piedras cercanas a una pradera o apoyada en algún tronco grueso o alguna pared.
 
Con un poco de suerte las mariquitas encontrarán el refugio y se apiñarán en grupos durante los meses fríos del año, salvando la vida de muchas de ellas.
 
Como dato curioso solo el 20% de las larvas que nacen libres llegan a adultas, el resto muere por los predadores.

LA MARIQUITA ASIÁTICA

 Según los expertos, ya no se puede detener la proliferación de la mariquita asiática (Harmonia axyridis) utilizada en Europa como agente de lucha biológica. Aunque aún no hay razón para preocuparse, se está propagando, pudiendo suplantar a las especies autóctonas en un futuro.

Originaria de China y Japón, se importó a Estados Unidos al inicio de los años ochenta para combatir a algunos parásitos. Su especial voracidad la convierte en una temible cazadora de piojos y de otros pequeños insectos que atacan los cultivos.

En Europa se introdujo por primera vez en Alemania en 1999, y luego poco a poco en el resto del continente, desde Bélgica, pasando por Holanda y Francia, hasta Italia.

 

Texto y acuarelas:  Ángel Febrero.

 
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