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Agustín Carrillo

AgendaViva. Verano 2011
Entrevistas

Eudald Carbonell, Arqueólogo y geólogo

Pero, sin embargo, sí podemos hacer cálculos matemáticos imaginando esas dimensiones adicionales, trabajando con ejemplos como la teoría de supercuerdas.
Pero no las tenemos en nuestro cerebro. Sí que podemos decir que tenemos esa intuición palpitante e intentamos entender matemáticamente esas dimensiones. Estoy de acuerdo con Einstein en que la intuición es el gran factor que está fuera de las lógicas mecánicas. Cuando en ciencia intuyes algo pones automáticamente en funcionamiento procesos empíricos, matemáticos, para poder encontrarle sentido y poder entender.

Antes hablábamos de socializar la tecnología y la ciencia. ¿De qué forma es posible?
Pongamos un ejemplo actual. A mí no me gusta el fútbol, pero eso no quiere decir que no lo vea de vez en cuando. Ha sucedido algo impensable en Cataluña con respecto al buen juego que desarrolla el Barça en estos últimos tiempos. Ha producido un fenómeno que yo definiría como sorprendente. Tradicionalmente este juego ha sido visto y practicado por el macho de la especie humana; sin embargo, gracias a ese juego especial que desarrolla este equipo, las hembras van a ver jugar al Barcelona y disfrutan del espectáculo. Ha habido una incorporación masiva de hembras a las que les gusta el fútbol al ver al Barça. Hace tan sólo 20 años eso era impensable. ¿Por qué ha sucedido? Yo creo que porque se ha incorporado un sentido de algo que está bien estructurado, que es atractivo, que es agradable, estético, que se hace realmente interesante. Cuando se convierte a la ciencia en algo agradable, en algo con lo que se disfruta, automáticamente cambia la visión sobre ella y empieza a interesar. Entre los científicos se ha mantenido durante mucho tiempo la típica pregunta: «¿Como voy a explicar esto de la ciencia si no lo van a entender?» O, por ejemplo: «¿Cómo voy a explicar la fórmula de Einstein, si no saben distinguir entre masa y energía?». Sin embargo, es absolutamente necesario integrar el conocimiento científico en la sociedad. Volvamos al ejemplo anterior. La mayoría de la gente que ve fútbol no juega al fútbol. Cuando yo hablo de integrar el conocimiento científico en la sociedad no hablo de que todos seamos científicos, pues eso es imposible, es absurdo. A mí no me gusta mucho la palabra «divulgar», prefiero la palabra «socializar». La ciencia tiene un gran poder, pero lo que sí necesita es que los científicos la socialicen. Para mí, esta socialización es una obligación para un científico. No es una cosa aparte de nuestro trabajo, sino algo que tiene que formar parte intrínsecamente de él. Y vamos avanzando. Pensemos tan sólo en nuestro país hace 40 años, en el nivel científico que entonces teníamos. Hoy en día, por ejemplo, podemos ver que todos los periódicos, en diferente grado, se hacen eco de temas científicos.

Pensaba ahora que algo muy parecido se dio con los programas de Félix Rodríguez de la Fuente. Hace 30 o 40 años teníamos sólo «El Hombre y la Tierra», ahora podemos disfrutar de una amplia y variada oferta de programas sobre la naturaleza.
Exacto. Lo que hizo Félix fue algo tremendo. Nos acercó algo, la naturaleza salvaje, que nadie antes nos había presentado de ese modo. No había entonces nada de eso. Él captó esa necesidad y la hizo atractiva, sugerente, algo con lo que se podía disfrutar. Y así, era algo que veía todo el mundo, mucho más que cualquier otro programa de televisión; un programa que veíamos todos, independientemente de la clase social, de la región del país o del conocimiento previo. Félix consiguió despertar el proceso de integración que es lo que tiene que despertar ahora la ciencia. Para mí era una persona que con la forma de entender las cosas producía ese efecto integrador. Y el efecto integrador es algo que hay que tener muy claro. Si no lo tienes, no lo produces y no eres capaz de crear esa comunicación tan atractiva y eficaz. Eso es lo que ahora necesitamos en la ciencia. No podemos vivir en un mundo cada vez más tecnológico, desconociendo los procesos científicos básicos en los que esa tecnología se fundamenta.
 

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