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Agustín Carrillo

Agenda Viva. Verano 2008
Naturaleza

La conservación del quebrantahuesos

El quebrantahuesos ocupó hasta finales del pasado siglo todas las grandes montañas españolas, desde la cordillera cantábrica hasta las serranías andaluzas. Actualmente se encuentra presente de manera natural únicamente en los Pirineos. La información recogida sobre su evolución en España apunta a que su distribución actual es el resultado de un rápido retroceso poblacional que debió de dar comienzo en torno a 1850 y que concluyó en 1980 con la regulación legislativa de todas las especies de fauna silvestre presentes en el Estado español.

El análisis de su distribución histórica sitúa originalmente al quebrantahuesos en las sierras de Granada, Cazorla y Guadarrama, los Picos de Europa, el Sistema Ibérico y los Pirineos. Los numerosos testimonios recogidos sobre su presencia en España están relacionados mayoritariamente con relatos de caza y expolios proprocionados, en muchos casos, por investigadores y cazadores europeos que ya destacaron en 1890 la notable escasez de esta ave en las montañas españolas.

La actividad ganadera

Su baja natalidad y su alta especialización alimentaria, basada mayoritariamente en el consumo de huesos, explican su limitada densidad natural. Históricamente, este factor, intrínseco a la especie, unido al paulatino proceso de aislamiento poblacional sufrido a finales del siglo XX con la fragmentación de las poblaciones de los sistemas ibérico-cantábrico, los Pirineos y la ya exigua población de Cazorla, frenó su viabilidad y aceleró considerablemente la reducción del número de ejemplares en nuestro país. Asimismo, el empleo de venenos de forma lícita durante 25 años provocó un considerable daño en las poblaciones de fauna silvestre que resultó irreversible para especies sensibles como el quebrantahuesos, que no ha podido remontar el deterioro demográfico sufrido.

En ausencia de grandes poblaciones de ungulados salvajes en hábitats de montaña, el quebrantahuesos ha explotado conjuntamente los rebaños de rebecos y el ganado ovino y caprino que el hombre ha ido introduciendo en el monte desde la era neolítica. La combinación de esa oferta se repite en todas las poblaciones de quebrantahuesos conocidas tanto en el Himalaya, con los barales o corderos azules (Pseudois nayaur) y la cabra doméstica, como en la población circunmediterránea, con el rebeco (Rupicabra rupicapra), la oveja y la cabra.

De esta manera se confirma el interés que deben prestar los programas de conservación vigentes a la recuperación de los procesos ganaderos tradicionales de la montaña española. La recuperación del quebrantahuesos en el Estado español debe hacerse de forma naturalizada, acorde con la propia oferta ecológica y trófica de la montaña, lo que nos invita a reflexionar sobre la relativa lejanía de ciertas iniciativas de conservación a la contribución real y eficiente para la recuperación de poblaciones  silvestres.

Análisis demográfico


Con la puesta en marcha de los proyectos LIFE, financiados por la Unión Europea, y el creciente interés de las administraciones públicas en la activación de planes de recuperación, en 1994 se inició en los Pirineos una revisión sistemática de la población española de quebrantahuesos. Estos trabajos se basan en la monitorización de los parámetros considerados fundamentales en el análisis demográfico de la población. Se estudia la distribución de los territorios reproductores evaluando su evolución a partir de dos parámetros: la estabilidad de estas áreas y la productividad o natalidad anual.

Se calcula que en la Península Ibérica existe una población reproductora total distribuida en 109 territorios que aporta cada año entre 28 y 39 ejemplares a la población silvestre española. Los índices de supervivencia juvenil y preadulta indican que entre el 65% y el 78% de esos ejemplares llegarán a la edad adulta.

Asimismo, el marcaje y la monitorización de 65 quebrantahuesos con marcas alares y radiotransmisor han permitido demostrar la influencia del comportamiento de los individuos en la estabilidad de la reproducción, determinar los desplazamientos estacionales de las poblaciones y, fundamentalmente, establecer los factores de mortalidad que afectan a la especie.

Actuaciones y logros

El considerable esfuerzo realizado por las administraciones públicas en el mantenimiento de comederos o puntos de alimentación suplementaria ha supuesto un decisivo apoyo a la recuperación de la población al mejorar de manera espectacular las tasas de supervivencia. Este hecho incorpora un nuevo factor de estudio al análisis de la estabilidad y la productividad de la población española que podría tener relación con la creciente activación del frente de colonización de la especie, que de forma natural se dirige hacia las montañas cantábricas.

Desde 2002 se esta trabajando activamente en la mejora de la calidad de la dispersión de los quebrantahuesos, en el estudio de las zonas receptoras y en la activación de mecanismos sociales y administrativos que contribuyan a afianzar la recuperación de los territorios perdidos. Además, la liberación en Andalucía de quebrantahuesos a través del programa europeo LIFE contribuirá a reducir el principal factor de mortalidad que soporta actualmente la especie: su aislamiento poblacional.

Podremos realizar interesantes acciones a favor de esta bella especie y disfrutar de pequeños logros caducos. Sin embargo, la capacidad de poder recuperar una población amenazada va más allá de la biología y las ciencias naturales. Las verdaderas recuperaciones son aquellas en las que la restauración biológica va acompañada de una restauración de la voluntad social de la gente que comparte el hábitat de esta gran rapaz. A estas personas les deberemos los pequeños logros que en el ámbito de la biología podamos obtener.

+ info:  www.quebrantahuesos.org

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